El último show
Antonio
Estreno: Viernes, 23 de marzo 2007
Sinopsis:
El director Robert Altman y el guionista Garrison Keillor unen fuerzas junto a un reparto estelar para crear una fábula cómica entre bastidores, “El último show”, acerca de un ficticio show de variedades radiofónico que ha logrado sobrevivir a la era de la televisión. Meryl Streep y Lily Tomlin son protagonistas como las Hermanas Johnson, Yolanda y Rhonda, un dúo de country que ha sobrevive en el circuito ferial del condado, y Lindsay Lohan encarna a Lola, la hija de Meryl, quien tiene su gran ocasión de cantar en el show y en el momento preciso se olvida de las palabras. Kevin Kline es Guy Noir, un detective privado venido a menos que trabaja como guardia de seguridad entre bastidores. Woody Harrelson y John C. Reilly son Dusty y Lefty, los Viejos Vaqueros, una actuación de cowboys cantantes. Añadamos a Virginia Madsen dando vida a una mujer angelical, Tommy Lee Jones, un ejecutor de inversores, Maya Rudolph como tramoyista embarazada, y Keillor en el papel de presentador atemorizado, y tenemos una historia agradable y divertida que transcurre en una lluviosa noche de sábado en St. Paul, Minnesota, donde los fans entran en filas en el Fitzgerald Theater para ver el programa “A Prairie Home Companion” el espacio principal de la emisora radiofónica WLT, ignorantes de que se ha vendido WLT a un conglomerado de empresas y de que el show de esta noche va a ser el último.
Tráiler en castellano:
24 de Marzo de 2007
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Comentarios
Saludos desde OjO de buey. Se nos fue uno de los grandes directores. Yo personalmente he disfrutado mucho de su buen hacer y su deliciosa mala leche.
Aquí os dejo un extracto de mi aportación sobre su trayectoria como realizador:
No tenía ni idea de que existiera un director llamado Robert Altman cuando echaban por la tele una serie que parecía divertida -la verdad es que me enteraba más bien poco de los que con los años consideré diálogos lapidarios y cachondísimos- sobre unos médicos durante la guerra de Corea. No mucho tiempo después sabría -a través de la película que le siguió- que la idea era de un señor de Kansas City llamado Altman, Robert Altman, y que su título (M.A.S.H.) hacía mención a los hospitales móviles del ejército norteamericano. He visto varias veces MASH -Palma de Oro en el Festival de Cannes- y es siempre como la primera. Veo en ella la mala leche y las ganas de divertirse de un Kubrick (pero con menos finura intelectual y más ardor sureño). Su incorrección política, como se dice hoy (¡vaya estupidez y paradoja lo de unir lo político con lo incorrecto!), es una seña de la casa, como lo es también la pericia de saber poner la cámara entre tanto actor y que el conjunto parezca tener sentido y vida propia. No es de extrañar que años después dedicara una película a cada una de sus dos músicas preferidas, ambas corales: el country (Nashville, 1975) y el jazz (Kansas City, 1993). Incluso películas mediocres como Dr. T y las mujeres merecen una mirada atenta a esos instantes deliciosos en los que decenas de mujeres se cruzan en la consulta del ginecólogo, cada cual con su crisis, neura o deseo que librar a pierna suelta a un solícito Richard Gere.
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